
Por si te quedaban dudas, aún sigo adelante. Mi cuerpo camina de frente, mis ojos miran hacia abajo y mi cabeza solo piensa en ti.Pero sigo, ¿vale? Soy capaz de sacar esa sonrisa que hace que mi mente piense que soy feliz. Me engaño, ¿de qué me sirve no engañarme? Y aunque no me engañe seguiré sin ser la chica que caminaba dando saltos de alegría, la chica que sus ojos reflejaban una eterna felicidad, aquella chica que tenía una cabeza que pensaba en mil cosas a la vez, todas y cada una de las cosas que le hacían SONREÍR.
Hay que ser fuerte!
ResponderEliminarMe gusta esta entrada Tamara ;)
Un beso!